domingo, 1 de abril de 2012

El perfil del maestro del siglo XXI

Lo que es claro es que la metodología de enseñanza que hasta ahora se utilizaba ya queda anticuada. Lo bonito de la enseñanza y del aprendizaje se ha perdido por el camino debido a la presión que ejercen los resultados.
Los niños y niñas de ahora han cambiado mucho, y se ven más motivados a aprender en frente de un ordenador, buscando ellos mismos lo que les interesa, o preguntándoselo a los amigos que tienen en las redes sociales. El contexto que les rodea, mediante internet, hace que tengan la posibilidad y les ofrece la oportunidad de aprender y experimentar situaciones que las personas de su entorno cercano no pueden, y pienso que este es el motivo por el cual siempre acuden a las redes sociales.
Pero por eso no van a dejar de existir maestros. Una de las cosas que se deben averiguar es ¿cómo aprenden los niños más de las redes sociales, de internet, lo que viene a decir por sí solos, que en las aulas? Una de las primeras cosas que se me ocurren es el aprendizaje entre iguales, sabemos que un alumno tenga la edad que tenga, siempre va a aprender con más facilidad y rapidez si el que le explica algo es su compañero, su colega. Pues si eso da mejores resultados ¿porque no hacer del profesor el guía del proceso de aprendizaje de sus alumnos?

¿Porque un día en el colegio no puede empezar mediante una pregunta? Una pregunta en la cual el alumno debe averiguar la respuesta. Porque de esta manera unos van a averiguar unas cosas y otros otra y mediante la puesta en común todos van aprender algo con ayuda de internet y algo de sus propios compañeros, y de esta manera se van entrelazando los dos aspectos mencionados anteriormente. Pero os estaréis preguntando ¿Cuál va a ser el papel del maestro/a? Tal y como lo había expuesto anteriormente va a tener el papel de guía. Pero no va a ser el único. Un niño o una niña, para sentirse motivado siente la necesidad de ser alabado, y para que no se pierda por el camino necesita ser encaminado por el buen camino.
Mediante este tipo de actividades no solo vamos a despertar en nuestros alumnos el interés por el saber sino que nosotros mismos vamos a ser capaces de ver hasta dónde llegan sus capacidades y cuáles son sus intereses, y a partir de aquí seguir manteniendo ese interés despierto mediante nuevos retos que van a tener que conseguir, tenemos que mantenerlos siempre activos, porque estando activos van a estar aprendiendo.
El papel del profesor del siglo XIX era de mero trasmisor de conocimiento. Pero sabemos que todo está cambiando, y al igual que el cambio se percibe hasta en el aire, tenemos que dejar que ese aire pase a nuestras aulas, y con el cambiar la clave del aprendizaje de nuestros alumnos: el maestro. Considero que el maestro es la clave más importante de la escuela del siglo XXI, un maestro guía, y un maestro que sabe alabar a sus alumnos con el fin de motivarlos, encaminarlos por el buen camino cuando se dispersan, despertar sus intereses mediante las actividades que propone y mantener ese interés despierto. El maestro del siglo XXI en definitiva tiene que aprender a lo largo de toda la vida con pasión hacia ese aprendizaje y transmitir esa pasión a sus alumnos.

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